“El Viajecito”

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El pasado domingo 34 personas nos animamos a participar en este “Viajecito” como lo llamaba siempre nuestro amigo Peio.

Como sabéis, este “viajecito” se viene haciendo como agradecimiento del grupo de montaña a las personas que colaboran en la organización de la Sakanako Ibilaldia, sin mas pretensiones que pasar un día agradable, bien visitando algún lugar o pueblo interesante o con una pequeña caminata, eso si, siempre terminamos con una buena comida.

Este año hemos visitado la Selva de Irati que, a pesar de las malas previsiones meteorológicas, nos arriesgamos y  fue un acierto ya que salió un día diseñado para nosotros, eso si, con bastante frio…

Se empezó con un almuerzo en el restaurante cercano al aparcamiento de las casas de Irati para después visitar la ermita de la Virgen de las Nieves, ahora en restauración. Desde allí pudimos ver una panorámica de la zona pero el día estaba un poco tristón y no se podían apreciar en toda su belleza los colores del otoño, faltaba esa luz que se refleja en las hojas y le da ese toque especial, pero a pesar de eso, el paisaje merecía la pena disfrutarlo, Irati siempre tiene ese encanto… Hicimos una pequeña caminata hasta la Cascada del Cubo o Itsuosin y otros senderos cercanos con la ilusión de poder avistar algún desmán del Pirineo, pinzones, petirrojos, pitonegro, o alguna marta… pero no hubo suerte, ¡habrá que volver!

En el camino de vuelta hacia Otsagabia pudimos disfrutar de otro paisaje espectacular e inesperado subiendo el puerto; entre la niebla surgían ante nosotros, los árboles cubiertos por una fina capa de nieve helada que dejaban entrever algunas hojas de distintas tonalidades y que a mas de uno/a nos hubiera gustado bajar para poder sacar alguna foto pero no era posible, además seguro que no hubiéramos sido capaces de captar tanta belleza…

Visitamos Otsagabia perdiéndonos entre sus calles, ¡aviso! no se puede ir con tacones… y como no,”poteando” un poco antes de ir a comer al restaurante que ya estaba reservado en Orontz con muy buen criterio ya que el menú fue a gusto de todos.

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Velate-Beruete 12-10-2018

Belate- Beruete

Este año parece que se ha animado mas gente a participar de está clásica entre las clásicas de Iratxo y también se ha recuperado la tradición de contar la historia o historias de los enamorados, que si quieres conocerla tendrás que esperar al próximo año y te la contaremos cuando lleguemos a la cruz, lugar donde sucedieron los hechos.  ¡Anímate y añádela a tu calendario, no es tan dura como parece!

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BORREGIL y algo más.

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Tras aparecer  tres o cuatro años seguidos en el calendario de Iratxo, seis compañeros  (una única mujer) partimos, por fin, el 23 de septiembre, desde cerca de Navascués,  para ascender a Borregil (1445m) por la foz de Benasa. Camino desconocido excepto para nuestro guía. Paisaje muy hermoso. En cuanto se cruza la regata, se toma un sendero muy bonito para ir ascendiendo por el bosque cerrado, a medida  que se escucha cada vez menos, allí abajo, el canto del riachuelo, en compañía de la pared rojiza de la derecha de la foz. Un par de kilómetros, después, por pista  y,  tras contemplar el dolmen de Ollate (1090m, hayedo arriba para llegar a Borregil (1445m) en un par de horas.

Cuando estábamos disfrutando del hamarretako contemplando el hermoso paisaje, la noticia terrible: “Peio ha muerto”.  Nos quedamos mudos en nuestros pensamientos.  La propuesta de que cantáramos algo.  Y se escuchó  “Hegoak ebaki banizkio”, muy débil, al principio, con un enorme nudo en nuestros corazones, más firme poco a poco, en grito de protesta y rebelión.  ¿Pero cómo cortarle las alas a Peio” ¡De ninguna manera! ¡Ni pensarlo! Porque el espíritu, el alma  o lo que sea de Peio vendrá volando con nosotras y nosotros a todos los montes del calendario de Iratxo. Y, para que aprendamos a valorar como se debe/ el fruto y el resultado del esfuerzo, repetirás aquello que te escuchamos tantas veces: “¡Otro ochomil que ha caído!” Esperamos que hagas muchos más ochomiles con nosotros/iratxo, Peio.

Un par de fotos y el descenso, tomando primero hacia Coronas. “Mirad, se ve Lumbier”,  nos recordó alguien antes de dejar la cumbre.

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Ibones de Asnos y Sabocos 25-08-2018

No hizo falta madrugar mucho, a eso de las 08:15 de la mañana estábamos delante de un buen desayuno, un café o infusión, tostadas de tomate con aceite o las de toda la vida mas el consabido vaso de zumo de naranja… buen comienzo.

El primer paso es comprar el pan en la pastelería del pueblo, bien surtida, lástima que no vamos a volver, porque seguro que caeríamos mas de uno por allí. Para antes de las 09,30 ya estábamos montados en las telecabinas que nos iban a subir a la estación de Panticosa y desde allí, partir hacia los ibones. Empezamos con una bonita subida que nos hacía presagiar que la andada iba a ser durilla, pero no, luego se suavizó y aunque si que había pendiente durante todo el camino, fue una caminata muy cómoda, pudiendo disfrutar del paisaje que nos rodeaba y del buen tiempo que nos acompañó durante todo el día. En el camino pudimos ver alguna marmota, un par de sarrios, buitres y sobre todo, muchos saltamontes y flores.

El ibón de Asnos tiene una altitud de 2060 m y se encuentra rodeado por los picos Peña Roya (2.578 m) y Mandilar (2.211 m), pero los dejamos para subirlos en otra ocasión. Subimos hasta el collado para divisar mejor el paisaje y después de un pequeño descanso para picar algo, tomamos la dirección al otro ibón, el de Sabocos, para llegar a este ibón, tuvimos que bajar un poco pero mereció la pena, tiene 1.905 m. Se encuentra en un circo glaciar rodeado por los picos del Verde (2.295 metros) y Peña Sabocos (2.757 metros).

También había unos miradores desde donde pudimos ir identificando los montes de la zona y hacernos una idea por donde andarían los que habían partido desde el Balneario para ir a Sallent.

Esta salida nos encantó, está muy bien para hacer rutas a la medida que uno quiera, nosotros elegimos, andar sin prisas, disfrutando de lo que veíamos y tumbados de vez en cuando saboreando esos momentos. ¡muy guay!

En la estación hay un restaurante y aprovechamos para comer en su terraza un buen menú, con carne a la brasa, el café decidimos tomarlo en Sallent mientras esperábamos al resto de la expedición y una vez juntos, como viene siendo habitual en todas las salidas, degustamos un aperitivo que habíamos preparado a base de embutido de buena calidad y otras viandas y para casa.

FOTOS. Alicia-Doris

A los Pirineos también en agosto de 2018

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A los Pirineos también en agosto de 2018

La salida a los Pirineos de agosto  pretendía unir el famoso Balnerio de Panticosa con Sallent de Gállego, para poder disfrutar de esos parajes tan bellos. El autobús nos dejó a las 7:30 junto al refugio de la Casa de Piedra y partimos en seguida para aprovechar el fresco de la mañana. “Refugio de Bachimaña: 1,55h” informaba el cartel que señalaba la dirección a tomar. El número de montañeras y montañeros que vemos en el camino, grande.  Jóvenes la mayor parte.

Casi sin darnos cuenta, dejamos atrás la Cuesta del fraile y llegamos al ibón de Bachimaña. Más fácil de lo pensado. Mientras rodeábamos el ibón, estuvimos mirando dónde habríamos montado las tiendas en el primer campamento de los Pirineos de Iratxo  (el Lagun berriak de entonces) y decidimos que sería al final del lago. ¡Cuántos recuerdos! ¡Y qué cantidad de años se han ido casi sin darnos cuenta! ¿42 ó 43? Hoy no estamos aquí más que dos de las/los alrededor de treinta de aquel campamento.

Hemos llegado al primer Azul sumidos en los recuerdos y tomamos tiempo para echar un bocado y hacer fotos. Dejamos atrás también el azul Superior y con los Infiernos a nuestra izquierda (alguien aseguró que volvería algún día), vemos  a nuestros pies el ibón de Tebarray hacia las 11:00.

Al llegar al collado, siete de nosotros se dirigen a la cima de Tebatrray (1900m) y otros cuatro empezamos a descender, con cuidado, con la ayuda del cable. Desde ese punto, camino cómodo y paisaje verde, cubierto ricas praderas. Nos refrescamos con un trago de agua junto al ibón de Llena Cantal  mientras contemplamos el Bataitous y continuamos el descenso.  Allá abajo, aparentemente cerca, el tejado rojo del refugio de Respomuso. La sorpresa ha llegado un poco más abajo cuando un cartel, medio  en broma, nos ha hecho saber que el refugio está a hora y media. Pero no se trataba de una broma. Y como el camino nos estaba resultando corto, hemos perdido las marcas blanquirrojas de la GR11 y hemos tenido que retroceder. Al volver al sendero, GR vemos a los/las  siete que habían ascendido al Tebarray y todas y todos juntos recorremos por la orilla del lago Respomuso el trayecto que nos queda  hasta el refugio.

Los bocatas,  unos buenos tragos de la bota, terminamos entre toda la tropa (costó lo suyo) la tortilla que Iñaki padre había preparado “ayer en un momento”, el cafecito consabido y a afrontar la última etapa.  Mikel, en buena ley, no ha perdido el tiempo  y se ha echado su cabezadita  al calor del sol. ¿Hasta el embalse de  La Sarra o hasta Sallent?  Esperanza de que el autobús llegue hasta el embalse. Pero, no. Imposible ponernos en contacto por teléfono y … andando a Sallent. En el pueblo nos esperan los y las montañeras que desde Panticosa han subido  a los ibones. Dicen que se lo han pasado estupendamente. Compartimos el abundante y rico picoteo en un pequeño parque junto al río, al autobús y  a casa. ¡Ah! Previamente nos hicimos la foto de grupo.  La gente contenta porque se lo habían pasado bien.  Que volverán de nuevo.  Así sea.

 FOTOS de Luis Sagardoy