Madotz – Akier – Oderitz 20-03-2022

Salida muy bonita la del 20 de marzo y con buena respuesta. Doce mendizales salimos de Madotz hacia el despoblado de Agiri. Bochorno fuerte en lugares abiertos y  nubes sospechosas. “A ver si no nos mojamos”. No nos mojamos y el viento se fue debilitando.

Al llegar a Agiri subimos por el portillo de Arrate y, al alcanzar una sima  tapizada de musgo,  tomamos una especie de terraza hacia el este pasando por debajo de Soroaundi. Vistas hermosas. Debajo los hayedos de la zona de Agiri y, un poco atrás,  Madalenaitz. Cruzando a vuelo Sakana, (no hace falta tirolina), Gaztelu, Txurregi, Beriain…, pero medio cubiertos por la niebla.

Antes de franquear la puerta de acceso al valle de Ata, un precioso rincón forrado de musgo y protegido del viento nos invitó a almorzar. ¿Cómo decirle que no? Recuperadas las fuerzas, nos acercamos a Akier por los pastos de Ata y ascendimos por la ladera. Cuesta corta, pero durilla. Nada más asomarnos a la ladera norte, giramos a la izquierda para llegar a la cima. No hay sendero claro, pero Francisco nos llevó sin dudarlo hasta el cohete Esputnik que corona la cima. No había casi viento y la sesión fotográfica se alargó un poco. Estos fotógrafos que se quedan sin batería…

Dejamos atrás el pico rocoso y nos dirigimos hacia el este, casi sin perder altura, hasta cruzar una especie de circo. “La pista está ahí”, Francisco. Y allí estaba. El camino baja desde arriba y nos conduce a una ancha pista que llega a Zuarrarrate. Como andábamos con tiempo decidimos bajar andando a Madotz para recoger los coches.

La sidrería nos estaba esperando a la mayoría y, tras  comer de lo lindo y en compañía de la sidra, tuvimos una larga sesión de canto repasando nuestro viejo repertorio. Los jóvenes que comían también se animaron a cantar al escuchar la canción popular del repertorio. ¿Qué cuál sería? Acertáis: “Sigo siendo el rey”.

El año que viene saldremos de Irurtzun para subir a Larrazpil y terminar en la misma mesa. Estáis invitadas/os.

 

 

06-01-2022 Beriain

Salida anual a la ermita de San Donato donde nos damos cita los montañeros de Sakana.

 

BELATE-BERUETE 2021

Doce mendizales en dos taxis. El doble que el 2020. La Belate-Beruete pervive.

El amanecer fresco, pero sin una sola nube. ¡Vaya día que vamos a tener! Ya en ruta, llamada para el taxista. De Lekunberri. Están en fiestas. A ver si les puede llevar a Arbizu. Que está de servicio, que después de las 8:30. El mozo es de buen conformar; con tal de que les lleven a casa…  Al tomar hacia Iraizotz, el día ya despierta y la parte de Saioa, Okolin… se perfila claramente. Ni una sola niebla.

Hoy no iremos hasta Venta Quemada porque tomaremos antes la GR. Aparcamos a las 7:45. ¡Ha vuelto a oscurecer! Niebla cerrada. Frío. “No vamos a ver el camino”. Roberto tiene un frontal y nos ponemos a andar. Perdemos la senda porque las marcas del Atletic no se ven. “Tiene que ser más a la izquierda”. Efectivamente. El foco del frontal apunta unos metros adelante y en el tronco de un haya, la pintura salvadora. A todo esto, ni siquiera un tiro. ¿Habrán desaparecido los cazadores? La pista no está lejos, y caminando por la izquierda de un prado conocido llegamos a la borda que vemos cada año. El paso  del  tiempo y el abandono no perdonan: ya no tiene tejado. Sin embargo, en la fachada, el escudo de armas muestra todavía el orgullo de lo que fue la edificación. A ver si sigue dando los buenos días a más mendizales de la Belate-Beruete. Mientras la pared siga  en pie… A la salida del prado, una señal del Ayuntamiento de Baztan informa de que se trata de un vía pública.  Se puede, pues, cruzar el prado, sin molestar a las ovejas que todavía no han empezado a pastar.

En el desnudo Putzuetako Gaina que se corona a más de 1.063 m, el viento del norte sopla sin clemencia y, como nos envuelve la niebla, nos imaginamos, a la derecha, al Mendaur y los pueblos del valle que vigila desde la cima.  De cuando en cuando, y por pocos segundos, la niebla nos abre una mínima ventanilla para dejarnos disfrutar de Utzama como mostrándonos el cebo para volver otro año. Hoy la cosa no está para bromas y llegamos lo antes posible a Maizterrareneko borda para recuperar un poco las fuerzas, ya que hemos madrugado mucho. Casi todos y todas picamos algo sin sentarnos siquiera porque todo está mojado y apetece reanudar la marcha lo antes posible.

Ante la cruz de hierro componemos entre las/los caminantes la tragedia rural de Romeo y Julieta y posamos para la foto de rigor y vuelta a andar. “Desde aquí se tendría que ver el embalse de Leurtza”, pero la niebla…

Tras pasar por un cruce con cuatro direcciones, “¿Dónde está Roberto?”. El mozo, emocionado con la historia, empieza a bajar hacia Eltzaburu, pueblo en el que situamos a la protagonista de la tragedia. Hay que esperarle unos minutos.

Recuperado el despistado, continuamos a buen ritmo. Manolo nos espera en Gorostieta con el consabido café caliente y las pastas. Gracias, Manolo.

Queda la segunda parte del recorrido: Gorostieta-Otsola-Beruete. Y no hay que llegar tarde a la cita con los taxis. Pero parte de la manada se rezaga como los mansos del encierro porque dos o tres nos/se ceban con las urrizizas y los hongos. Total, que en Otsola el grupo tiene que esperarles/nos  y llegamos a Beruete a las 14:30.  Un poco justos/as. Barkatu!

Para terminar bien el día, siete hombres de la marcha fuimos a comer a un restaurante en Irurtzun y estuvimos muy a gusto recordando nuestras “hazañas” montañeras. ¡Hasta el año que viene!

Fotos en Galería Multimedia

10-10-2021 Centro de Euskal Herria

Este año la Marcha al Centro de Euskal Herria ha sido organizada por Iratxo Elkartea, Sakanako Mendizaleak y Nafarroa Berriz Altxa.

En el acto intervinieron Xabier Isasa, (hijo de  Felix Isasa), Koldo Aldaz por parte de la Federación Navarra de Montaña y Joseba Compains.

Después del acto se comieron unos pintxos y un pote en la borda de Irañeta con un tiempo excelente y un ambiente todavía mejor.

12-10-2020 – LA VIEJA LLAMADA DE OCTUBRE: LA TRAVESÍA BELATE-BERUETE 12-10-2020

Lo anunciado: lluvia a cántaros  a las siete de la mañana, cuando nos hemos juntado en la puerta de Iratxo. En la puerta, porque la sociedad está cerrada a causa de la pandemia. Dos que pensaban venir nos han hecho saber que, al ver el tiempo que hace, han decidido quedarse en la cama. ¿Los únicos sensatos? Los y las otras ocho, dispuestos a partir, sabedores de los que se avecina. ¿Cómo echarse atrás?

Nada más ponerse el taxi en marcha ha escampado.  “Seguro que en Belate no estará así”. José, el taxista ha lanzado la idea de que, si le llamamos, puede salir al alto de Orokieta, a Gorostieta. ¿Y si no hay cobertura?  En todo el trayecto recorrido en coche, ni gota. Increíble. En Venta Quemada, oscuridad completa, a pesar de ser las 7:30 pasadas. No llueve. Ni un solo cazador. Extraño.

Saltamos la alambrada casi a oscuras apartando a palos las zarzas que cierran el camino. Nada más pisar la pradera empieza el chapoteo; el regacho discurre crecido. Dos disparos desde nuestra izquierda, las dos primeras notas del concierto que solemos escuchar en el largo camino. Aunque parezca mentira, no oiremos ninguno más. “¿Estarán desapareciendo los cazadores?”.

Y sigue escampado. “No es lo de menos partir sin lluvia”. La maleza se está apoderando de los senderos. Las zarzas y los helechos son los dueños,  a pesar de que hay bastantes ovejas y yeguas. Por fin hemos llegado a la pista y, ascendiendo al alto de Putzueta (1063m) el fuerte y frío viento sacude violentamente la bandera negra que Doris lleva atada a su mochila. Menos mal que no llueve.  Por esa bolsa de basura la mochila lo tenía claro. Habrá que regalarle un cubremochilas de verdad. En el rincón de la borda, el pastor que nos hemos  encontrado otras veces. Tiene el rebaño recogido en el aprisco. “Pasará sin llover”, nos ha animado. Los pastores suelen acertar. ¿Cómo? Maximo nos recuerda las palabras de un pastor de Lerín: “Hoy lloverá porque los pájaros han bajado a beber al río”.

Hemos disfrutado del bocata junto a las acostumbradas dos hayas gigantes, la mayoría tiesos porque no hay nada seco.  Muy cerca, del nacedero que estos años estaba seco mana agua a borbotones creando un riachuelo. Nos ha tocado desviarnos un poco para no mojarnos más los pies.

En los puestos de paloma y chabolas que nos encontramos en el camino no se ve a nadie. “Hoy ni siquiera subirán a los puestos”. Junto a la cruz, le hemos contado a Máximo la trágica historia de los dos jóvenes amantes de Eltzaburu y Saldias. No han coincidido todas las versiones, pero…

Ha empezado a llover por primera vez y hemos tenido que sacar paraguas y capas. La niebla impide ver el embalse de Leurtza. Tendrá que ser en otra ocasión. La chabola de los amigos leitzarras de Doris, vacía. Ha escampado antes de alcanzar la pista que lleva a Gorostieta. Olvidándonos de la pista, las y los caminantes nos hemos dirigido hacia el alto de Otedegi, aunque hay quien se ha arrepentido. Ya  en el descenso, alguien ha gritado “¡Manolo!”, las pastas y el rico café en el recuerdo. En vano. Hemos estrenado las mesas y bancos que han puesto en el merendero de Gorostieta picando lo que llevamos en las mochilas. De pie y guardando las distancias: cuatro en torno a una mesa, otros cuatro junto a la mesa de al lado. Se comenta que el año que viene nos sentaremos a comer las pastas y tomar el café que prepara Iratxo. A ver si es verdad.

Un par de horas hasta Beruete. Dos o tres cuestas, la última algo larga. Previamente hay que atravesar una ladera de fuerte pendiente. El camino se ha vuelto riachuelo, baja agua de la ladera por cualquier sitio. Al ascender la última cuesta seria, a mil metros, una bonita falsa oronja (Amanita muscaria) nos ha ofrecido la escusa para hacer una paradica, y nuestras fotógrafas artistas han aprovechado la ocasión para inmortalizar a la seta y al grupo.

A partir de este punto el camino es fácil; no hay casi cuestas. Sin embargo, el río Otsola baja crecido y algunas han tenido que alejarse bastantes metros para poder vadearlo sin meterse en el agua. El pequeño río, que otros años se nos ha mostrado humilde y silencioso, nos ofrece como regalo, en dirección a Arrarats, ruidosos saltos de agua. Las hayas más hermosas que crecen junto al camino que conduce el agua a Beruete están amenazados; los han marcado para tirarlos. No está mal que los tiren, aunque nos den pena. ¿Pero cómo estará el camino el próximo año? Habrá que buscar alguna alternativa.

Una de nosotros tenía la intención de coger castañas antes de llegar a Beruete, pero tendrá que guardar la bolsa para otra ocasión. Ni castañas ni hongos… A pesar de ello, contentos/as  porque hemos tenido un tiempo que no esperábamos.

Antes de montar en el taxi, la lluvia. “Ahora que caiga, si quiere”.

FOTOGRAFIAS:https://www.iratxoelkartea.com/multimedia/fotos/montana/?preview_id=82&preview_nonce=dd364bfca8&_thumbnail_id=-1&preview=true